1. Mis padres querían ponerme de segundo nombre "Michel"; y no sólo a mí, ¡también a todas mis hermanas!
2. Nunca jugué a la mamá con mis muñecos, y aún no me explico por qué.
3. Cuando estaba en el kínder, siempre perseguía a un niño porque yo decía que era mi novio (lo peor es que se llamaba Ángel).
4. Siempre he querido aprender a tocar el piano.
5. Cuando era muy pequeña, tuve unos tenis de Mario Bros que olían a chicle por dentro y que con cada paso que daba se prendían unas lucecitas rojas.
6. Fui la mejor de toda mi generación en la primaria.
7. En 6° grado, tod@s me preguntaban qué se sentía ser tan inteligente.
8. La secundaria fue la peor etapa de mi vida, excepto por el 3° año.
9. En 3° de secundaria, conocí a una chava llamada Priscila Aryce que me ayudó a comprender que debía ser yo misma en vez de estar siguiendo a los demás ;).
10. Gracias a Priscila, empecé a ir a las conves otra vez, a ver anime y a leer manga. En resumen, me volví una otaku.
11. Juego Yugi desde que vi la serie por primera vez (cuando estaba en 5° de primaria, y desde luego que no seguía las reglas, sino que copiaba todo lo que hacían en el anime); era la única niña de toda la escuela que jugaba e hice llorar a muchos niños por eso :).
12. Soy más alta que mi mamá y mis dos hermanas ;D.
13. No me gusta el queso (a menos que esté en una pizza), la cebolla, el yogur, la leche sola, el café...
14. A veces desearía ser de una estatura normal.
15. Uso lentes desde que tengo 11 años por culpa de la miopía heredada de parte de mi mamá.
16. A lo largo de mi vida he tenido 3 pares de lentes, eso sin contar los de contacto.
17. Cuando empecé a usar lentes, me sentía fea. Ahora, sin ellos me siento desnuda xD.
18. Mi película favorita de Disney es "La Bella y la Bestia" porque siempre me identifico con Bella.
19. Nací en Tijuana, B.C., pero desde que tenía un año de edad vivo en San Nicolás.
20. No sé cocinar nada que vaya más allá de huevo con lo que sea, pescado y pollo al vapor, una sopa Maruchan o un pastel de chocolate o vainilla.
21. Mi papá me llevo a mi primera conve junto con mis hermanas. Tenía unos 8 de edad, más o menos. Y cuando vi a las personas que hacían cosplay, pensé que los personajes habían cobrado vida.
22. Dejé de creer en Santa porque me di cuenta cuando mi papá iba a poner los regalos en el pino. Lejos de entristecerme o de enojarme, recuerdo que me estaba muriendo de risa.
23. El primer concierto al que asistí fue al de Scorpions el 21 de septiembre de 2008 en la Arena Monterrey. Fui con mi mamá y mis dos hermanas.
24. Mi banda favorita es Rata Blanca.
25. Me caga que comparen a Mägo de Oz y a Rata Blanca, diciendo que la segunda es una copia de la primera.
26. Una vez le rompí la boca a un niño en la primaria porque no dejaba de molestarme.
27. No me gusta enojarme porque pierdo por completo la razón y soy capaz de lastimar a quien tenga cerca, ya sea con golpes o con palabras. Y la persona que provoca mi ira puede considerarse muerta.
28. Estuve en la Preparatoria # 7 Oriente, en el grupo talento 7, pero por mi promedio de 95, era lo mejor de lo peor y lo peor de lo mejor.
29. De todas las amigas que he hecho en toda mi vida, las mejores las conocí en la prepa: Vicky, Ana, Gisel y Clau .
30. Estuve enamorada de una sola persona desde los 15 años; y sólo hasta hace unos meses logré olvidarme de ella.
31. Soy demasiado grosera para ser mujer.
32. Alfonso y David son los hermanos que nunca tuve.
33. Mi amor platónico es John Morrison, un luchador de la WWE.
34. Fumo desde hace un año.
35. Quiero tener una moto Harley Davidson en lugar de un carro.
36. Me da miedo aprender a manejar un auto.
37. Odio mi voz. Siento que no se oye muy femenina, pero sí muy cacofónica.
38. Nunca me doy cuenta cuando le gusto a alguien a menos que me vengan con el chisme o esa persona de plano me lo diga.
39. A veces siento que debí ser hombre y no una mujer.
40. No creo en Dios, a pesar de que me criaron bajo los preceptos de la iglesia católica.
41. Siempre he querido ganar un concurso de belleza. Es un sueño que tengo desde la niñez.
42. Me molesta que etiqueten a la gente basándose en un estereotipo: si te gusta el metal, te llaman metalero; si ves anime, te llaman otaku; si te gusta el rosa, te llaman fresa... ¡maldita sea! ¡Sólo eres tú y punto!
43. Amo a Lady Gaga.
44. Rara vez me gusta una persona tanto como para querer tener una relación con ella. Por esa misma razón, sólo he tenido 3 novios en toda mi vida.
45. Casarme y tener hijos no está en mis planes, pero si se me diera la oportunidad, la tomaría.
46. Me gustaría vivir en otro país, ya sea en Inglaterra o en Finlandia.
47. Tengo una extraña manía hacia las narices. Por cierto, odio mi nariz.
48. Mi comida favorita es el mole, y mi dulce favorito es el chocolate.
49. Odio que una persona tenga las uñas desarregladas. Me da mucho asco.
50. Amo usar botas.
51. Casi no uso falda o vestido porque no me gustan mis piernas. Y el día en que llego a usarlos, tengo las piernas siempre cubiertas.
52. Tengo ganas de recorrer todas las estaciones del metro.
53. Puedo ser asaltacunas, pero jamás seré una asaltatumbas.
54. Me enamoré de quien menos me lo esperaba, y no me arrepiento de eso.
55. Odio la hipocresía.
56. Soy miembro de la secta friki no satánica de los Card Hunters. Y gracias a ello, he conocido a muchas personas increíbles.
57. Me encantan los bebés, excepto cuando lloran o hay que cambiarles el pañal.
58. Siento que seré una pésima ama de casa: no cocino, no lavo, no plancho, no barro, no trapeo y todas esas cosas que se supone que debería de saber...
59. No soy buena en las pláticas y soy demasiado tímida con los desconocidos.
60. Me cagan las personas que se idiotizan tanto por una persona que dependen de ella hasta para caminar.
Lady Mel
jueves, 18 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Masoquista
Yo pensaba que sería como la última vez, que simplemente tomaría la poca dignidad y los pedazos que quedaban de mi espíritu y los uniría despacio para quedar más o menos presentable ante el mundo.
Soy capaz de lo que sea con tal de no dar una imagen de lástima ni recibir esas miradas de pena ajena que todos acostumbran a mandar a una persona en mi situación. Pero no es fácil, estoy consciente de ello; y mucho menos lo es cuando al menos la mitad de las cosas que adoras te recuerdan al objeto de tus cuitas.
Los días pasan, pero siento que han sido meses. No cabe duda que me encuentro igual que al inicio, justo antes de que esta absurda situación ocurriera.
Miento... no estoy igual. Antes, estaba en el proceso de levantarme de la peor caída que haya tenido en estos terrenos tan peligrosos. Habiéndome deshecho de la aberración que tiene el descaro de hacerse llamar "ser humano", me decidí a salir de ese bache en el que me encontraba atrapada desde hace tanto tiempo que ya ni siquiera recuerdo cuándo empezó. Lo hacía lento, despacio, cuidando de no caerme otra vez, como un niño pequeño que apenas está aprendiendo a ponerse de pie. La diferencia entre el niño y yo es que mi mayor temor era ése: caer otra vez para quedarme ahí, sin ganas de querer volver a intentar ponerme de pie.
No quería depender de nadie para hacerlo, pero llegó él... y las cosas cambiaron. Su persona me elevó muy alto (no creo que ésa haya sido su intención, pero así fue) y me hizo tan feliz que, por primera vez en mucho tiempo, sentí que las cosas empezaban a tomar su lugar correspondiente en este mundo. Sin embargo, tan rápido como pasó, ese momento de felicidad se terminó.
Y me vi a mí misma otra vez, tirada en el suelo.
Vaya, hasta el niño se habría mantenido más tiempo de pie sin apoyo alguno.
Tenía la esperanza de que él fuera diferente. Me gusta pensar que así es, pero es sólo auto engañarme. Es un pensamiento que mis propios sentimientos han implementado en mi mente que me hace sentir mejor, por más falso que éste sea. Lo repaso despacio, como si mi vida dependiera de ello, como si de esa manera fuera a volverse realidad.
El raciocinio me llama; dice que deje de pensar estupideces y aproveche mi tiempo en algo de utilidad, como en ir a sacar a la gata que se ha escabullido por el tercer piso, entrado hasta la lavandería y que ahora maúlla al pie de la puerta de entrada.
Habiendo sacado a Kitty (así se llama el felino) y después de servirle algo de comida, mi mantra absurdo aparece sin que yo lo haya pensado siquiera. Me dispongo a escuchar música para distraerme.
Prendo el reproductor de música y dejo que la última canción que estaba por reproducirse inicie.
Un error grave de mi parte si deseaba olvidarme de él, al menos por un instante...
Merely the sound of your voice
Made me believe that
that you were her...
"Esa canción... Parece que él la escribió", pienso en el momento en que escucho esas palabras.
La canción seguía avanzando, pero yo no tenía la más mínima intención de quitarla. Era un recordatorio constante de su ser, la única manera de saber que algo de él sigue conmigo.
... Leave me for now and forever
Leave while you can...
De nueva cuenta, la razón me empieza a reprender con su fría voz autoritaria.
"¿Por qué haces esto, si sabes que sólo terminarás lastimándote?", me pregunta. Yo no le hacía caso, sólo quería sentirlo cerca de mí. "Detente ahora", me exige.
"No quiero, no quiero. Sólo por esta vez, deja que su recuerdo me invada".
... When the cold in my heart leaves
It comes to an end
And quietly I'll go to sleep...
"Ése es tu mantra, la frase que te consuela...".
Nunca una canción me había hecho sentir tantas cosas al mismo tiempo: amor, odio, tristeza, coraje, impotencia... mis sentimientos empiezan a confrontarse entre sí. Y yo sólo los dejo fluir, no me importa cuál de ellos resulte vencedor esta vez.
How could that first time recur
When memories linger on and on
What made me think you were her...
"La parte que más me duele recordar... la noche en que me dijiste toda la verdad"... La puñalada fue rápida y directa... Mis ojos están vidriosos... tenemos a un ganador...
... is dead to all
dead to all
Nothing can bring her to life
Don't pretend that I'll be loving you...
Se quebró mi espíritu con esos versos... siento las mejillas húmedas; las lágrimas hacen acto de presencia. Mi pecho duele, pero aún así me niego a detener la canción...
"Eso era lo que querías, ¿no? Diviértete en tu absurdo y estúpido dolor". Y se va. Ahora mi raciocinio me ha abandonado, y deja que me hunda sola en mis recuerdos y en mis sentimientos de tristeza y dolor...
..."me equivoqué, mi error fue pensar que eras diferente... No, sí lo eres, pero... yo no soy ella... ¿acaso si lo fuera seguirías a mi lado?..."
... Once I believed she was gone
I'm corrupted from within
Leave me for now and forever
Leave while you can...
"¿Por qué?, ¿por qué? ¡No pude sanar tus heridas, mientras que tú lo hiciste con las mías! No quiero perderte de ninguna forma, quiero seguir contigo, estar a tu lado... ¡no quiero alejarme de ti, me niego a dejarte ir!... ¿Por qué ahora pareciera que he dejado de existir para ti?... "
... I've gone too far to begin all anew
With someone like you...
No lo soporto más.
De un tirón me he quitado los audífonos y ahora arrojo el reproductor de música contra la pared.
Nadie me escuchará gritar, nadie oirá mis sollozos, nadie atenderá a mi llanto. Estando sola en mi casa, saco todos esos sentimientos que me estaban consumiendo.
"Patético. Simple y sencillamente patético..."
Pasan los minutos de la tempestad. Tengo los ojos tan secos que hasta el desierto siente envidia de ellos. Respiro de manera profunda, intentando serenarme por completo. Miro hacia la nada, estoy recostada en mi cama... mis pensamientos siguen enfocados en él, pero no de una forma tan lastimera como cuando llegaron. Parece que esta vez he decidido hacerle caso a mi raciocinio.
Me pongo de pie, me dirijo hacia el baño y me miro en el espejo; aspecto más horrible no puedo tener. La vanidad sale a la luz, hace que me repugne de mi aspecto. Me lavo mi rostro para deshacerme de las lágrimas secas. Tras hacer unas pocas muecas que se reflejaban en el espejo, muestro esa mirada de indiferencia y una sonrisa altanera que a veces uso para dar la cara al mundo. Como dije, soy capaz de lo que sea con tal de no dar una imagen de lástima.
Busco el reproductor de música que había sido víctima de mis emociones. De manera milagrosa, está intacto y aún funciona. Mucho más tranquila que antes, medito acerca de esta situación.
Sé que mañana se repetirá. Y el día siguiente también. Y el que sigue de ése... será un ciclo sin fin.
"Eres una masoquista, ¿sabías?".Soy capaz de lo que sea con tal de no dar una imagen de lástima ni recibir esas miradas de pena ajena que todos acostumbran a mandar a una persona en mi situación. Pero no es fácil, estoy consciente de ello; y mucho menos lo es cuando al menos la mitad de las cosas que adoras te recuerdan al objeto de tus cuitas.
Los días pasan, pero siento que han sido meses. No cabe duda que me encuentro igual que al inicio, justo antes de que esta absurda situación ocurriera.
Miento... no estoy igual. Antes, estaba en el proceso de levantarme de la peor caída que haya tenido en estos terrenos tan peligrosos. Habiéndome deshecho de la aberración que tiene el descaro de hacerse llamar "ser humano", me decidí a salir de ese bache en el que me encontraba atrapada desde hace tanto tiempo que ya ni siquiera recuerdo cuándo empezó. Lo hacía lento, despacio, cuidando de no caerme otra vez, como un niño pequeño que apenas está aprendiendo a ponerse de pie. La diferencia entre el niño y yo es que mi mayor temor era ése: caer otra vez para quedarme ahí, sin ganas de querer volver a intentar ponerme de pie.
No quería depender de nadie para hacerlo, pero llegó él... y las cosas cambiaron. Su persona me elevó muy alto (no creo que ésa haya sido su intención, pero así fue) y me hizo tan feliz que, por primera vez en mucho tiempo, sentí que las cosas empezaban a tomar su lugar correspondiente en este mundo. Sin embargo, tan rápido como pasó, ese momento de felicidad se terminó.
Y me vi a mí misma otra vez, tirada en el suelo.
Vaya, hasta el niño se habría mantenido más tiempo de pie sin apoyo alguno.
Tenía la esperanza de que él fuera diferente. Me gusta pensar que así es, pero es sólo auto engañarme. Es un pensamiento que mis propios sentimientos han implementado en mi mente que me hace sentir mejor, por más falso que éste sea. Lo repaso despacio, como si mi vida dependiera de ello, como si de esa manera fuera a volverse realidad.
El raciocinio me llama; dice que deje de pensar estupideces y aproveche mi tiempo en algo de utilidad, como en ir a sacar a la gata que se ha escabullido por el tercer piso, entrado hasta la lavandería y que ahora maúlla al pie de la puerta de entrada.
Habiendo sacado a Kitty (así se llama el felino) y después de servirle algo de comida, mi mantra absurdo aparece sin que yo lo haya pensado siquiera. Me dispongo a escuchar música para distraerme.
Prendo el reproductor de música y dejo que la última canción que estaba por reproducirse inicie.
Un error grave de mi parte si deseaba olvidarme de él, al menos por un instante...
Merely the sound of your voice
Made me believe that
that you were her...
"Esa canción... Parece que él la escribió", pienso en el momento en que escucho esas palabras.
La canción seguía avanzando, pero yo no tenía la más mínima intención de quitarla. Era un recordatorio constante de su ser, la única manera de saber que algo de él sigue conmigo.
... Leave me for now and forever
Leave while you can...
De nueva cuenta, la razón me empieza a reprender con su fría voz autoritaria.
"¿Por qué haces esto, si sabes que sólo terminarás lastimándote?", me pregunta. Yo no le hacía caso, sólo quería sentirlo cerca de mí. "Detente ahora", me exige.
"No quiero, no quiero. Sólo por esta vez, deja que su recuerdo me invada".
... When the cold in my heart leaves
It comes to an end
And quietly I'll go to sleep...
"Ése es tu mantra, la frase que te consuela...".
Nunca una canción me había hecho sentir tantas cosas al mismo tiempo: amor, odio, tristeza, coraje, impotencia... mis sentimientos empiezan a confrontarse entre sí. Y yo sólo los dejo fluir, no me importa cuál de ellos resulte vencedor esta vez.
How could that first time recur
When memories linger on and on
What made me think you were her...
"La parte que más me duele recordar... la noche en que me dijiste toda la verdad"... La puñalada fue rápida y directa... Mis ojos están vidriosos... tenemos a un ganador...
... is dead to all
dead to all
Nothing can bring her to life
Don't pretend that I'll be loving you...
Se quebró mi espíritu con esos versos... siento las mejillas húmedas; las lágrimas hacen acto de presencia. Mi pecho duele, pero aún así me niego a detener la canción...
"Eso era lo que querías, ¿no? Diviértete en tu absurdo y estúpido dolor". Y se va. Ahora mi raciocinio me ha abandonado, y deja que me hunda sola en mis recuerdos y en mis sentimientos de tristeza y dolor...
..."me equivoqué, mi error fue pensar que eras diferente... No, sí lo eres, pero... yo no soy ella... ¿acaso si lo fuera seguirías a mi lado?..."
... Once I believed she was gone
I'm corrupted from within
Leave me for now and forever
Leave while you can...
"¿Por qué?, ¿por qué? ¡No pude sanar tus heridas, mientras que tú lo hiciste con las mías! No quiero perderte de ninguna forma, quiero seguir contigo, estar a tu lado... ¡no quiero alejarme de ti, me niego a dejarte ir!... ¿Por qué ahora pareciera que he dejado de existir para ti?... "
... I've gone too far to begin all anew
With someone like you...
No lo soporto más.
De un tirón me he quitado los audífonos y ahora arrojo el reproductor de música contra la pared.
Nadie me escuchará gritar, nadie oirá mis sollozos, nadie atenderá a mi llanto. Estando sola en mi casa, saco todos esos sentimientos que me estaban consumiendo.
"Patético. Simple y sencillamente patético..."
Pasan los minutos de la tempestad. Tengo los ojos tan secos que hasta el desierto siente envidia de ellos. Respiro de manera profunda, intentando serenarme por completo. Miro hacia la nada, estoy recostada en mi cama... mis pensamientos siguen enfocados en él, pero no de una forma tan lastimera como cuando llegaron. Parece que esta vez he decidido hacerle caso a mi raciocinio.
Me pongo de pie, me dirijo hacia el baño y me miro en el espejo; aspecto más horrible no puedo tener. La vanidad sale a la luz, hace que me repugne de mi aspecto. Me lavo mi rostro para deshacerme de las lágrimas secas. Tras hacer unas pocas muecas que se reflejaban en el espejo, muestro esa mirada de indiferencia y una sonrisa altanera que a veces uso para dar la cara al mundo. Como dije, soy capaz de lo que sea con tal de no dar una imagen de lástima.
Busco el reproductor de música que había sido víctima de mis emociones. De manera milagrosa, está intacto y aún funciona. Mucho más tranquila que antes, medito acerca de esta situación.
Sé que mañana se repetirá. Y el día siguiente también. Y el que sigue de ése... será un ciclo sin fin.
Lady Mel
martes, 2 de marzo de 2010
I'm just Lady Mel
Yo sólo estaba ahí, sentada en esa banca, mientras leía y daba una pequeña calada al cigarrillo que despacio se consumía entre mis dedos; esperaba a que llegase mi padre por mí, acompañada sólo por la noche oscura y por la brisa helada.
Pensé que estar así me distraería de mis cotidianas preocupaciones, pero no fue así. Ellas seguían ahí, abarcando un espacio en mi mente que podría tener una utilidad más provechosa.
Miro la hora. Las nueve con diez minutos. Es momento de irme al punto de reunión. Con una última inhalación termino con lo poco que quedaba del cigarrillo, dejo caer la colilla y la piso con suavidad para deshacerme de cualquier vestigio suyo.
Suspiré, y el humo salió despacio por mi boca.
Caminaba con paso lento (para mí era lento; cualquier otra persona podría pensar que corría en lugar de caminar), atravesando la pequeña explanada de la Facultad de Filosofía y Letras. Me dirigía hacia las verdes jardineras, que se hallaban casi solas. Sólo una que otra pareja disfrutaba de la soledad del lugar.
No deseaba otra cosa mas que llegar a casa. Tenía frío; no pensé que al caer la noche mi largo suéter gris sería inútil. Apresuré el paso par salir de ese lugar... no estaba de humor para ver a las parejas demostrarse su amor.
Me traen recuerdos que no sabría decir si son buenos o malos, pero sé que no quiero vivirlos otra vez.
A medio camino vibra mi celular. Lo atiendo y resulta ser mi padre el que ha hablado para asegurarse de que ya he salido de clase. Escucho otra voz además de la suya, supongo que mi madre lo acompaña. La noche sigue helada, y yo no soy capaz de soportar un minuto más en el exterior.
Por fin llego al estacionamiento en donde me esperaban mis padres. Apenas me vio, mi padre encendió el Tsuru de color negro. Subí al auto, y tras un par de frases que intercambiamos entre los tres, mi padre condujo hasta llegar a casa.
Durante el camino, pensaba en todas las cosas que aún debía hacer; escribir esto sólo me está ayudando a evadirlas. No pretendo darme a conocer ni cambiar al mundo con mis palabras; lo único que quiero es un pequeño espacio para expresarme un poco. Tal vez en algún momento me gustaría decir algo mucho más sustancioso que un día de mi vida; mientras, sólo diré las cosas que fluyan a través de mí.
Lady Mel
Pensé que estar así me distraería de mis cotidianas preocupaciones, pero no fue así. Ellas seguían ahí, abarcando un espacio en mi mente que podría tener una utilidad más provechosa.
Miro la hora. Las nueve con diez minutos. Es momento de irme al punto de reunión. Con una última inhalación termino con lo poco que quedaba del cigarrillo, dejo caer la colilla y la piso con suavidad para deshacerme de cualquier vestigio suyo.
Suspiré, y el humo salió despacio por mi boca.
Caminaba con paso lento (para mí era lento; cualquier otra persona podría pensar que corría en lugar de caminar), atravesando la pequeña explanada de la Facultad de Filosofía y Letras. Me dirigía hacia las verdes jardineras, que se hallaban casi solas. Sólo una que otra pareja disfrutaba de la soledad del lugar.
No deseaba otra cosa mas que llegar a casa. Tenía frío; no pensé que al caer la noche mi largo suéter gris sería inútil. Apresuré el paso par salir de ese lugar... no estaba de humor para ver a las parejas demostrarse su amor.
Me traen recuerdos que no sabría decir si son buenos o malos, pero sé que no quiero vivirlos otra vez.
A medio camino vibra mi celular. Lo atiendo y resulta ser mi padre el que ha hablado para asegurarse de que ya he salido de clase. Escucho otra voz además de la suya, supongo que mi madre lo acompaña. La noche sigue helada, y yo no soy capaz de soportar un minuto más en el exterior.
Por fin llego al estacionamiento en donde me esperaban mis padres. Apenas me vio, mi padre encendió el Tsuru de color negro. Subí al auto, y tras un par de frases que intercambiamos entre los tres, mi padre condujo hasta llegar a casa.
Durante el camino, pensaba en todas las cosas que aún debía hacer; escribir esto sólo me está ayudando a evadirlas. No pretendo darme a conocer ni cambiar al mundo con mis palabras; lo único que quiero es un pequeño espacio para expresarme un poco. Tal vez en algún momento me gustaría decir algo mucho más sustancioso que un día de mi vida; mientras, sólo diré las cosas que fluyan a través de mí.
Lady Mel
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