Yo sólo estaba ahí, sentada en esa banca, mientras leía y daba una pequeña calada al cigarrillo que despacio se consumía entre mis dedos; esperaba a que llegase mi padre por mí, acompañada sólo por la noche oscura y por la brisa helada.
Pensé que estar así me distraería de mis cotidianas preocupaciones, pero no fue así. Ellas seguían ahí, abarcando un espacio en mi mente que podría tener una utilidad más provechosa.
Miro la hora. Las nueve con diez minutos. Es momento de irme al punto de reunión. Con una última inhalación termino con lo poco que quedaba del cigarrillo, dejo caer la colilla y la piso con suavidad para deshacerme de cualquier vestigio suyo.
Suspiré, y el humo salió despacio por mi boca.
Caminaba con paso lento (para mí era lento; cualquier otra persona podría pensar que corría en lugar de caminar), atravesando la pequeña explanada de la Facultad de Filosofía y Letras. Me dirigía hacia las verdes jardineras, que se hallaban casi solas. Sólo una que otra pareja disfrutaba de la soledad del lugar.
No deseaba otra cosa mas que llegar a casa. Tenía frío; no pensé que al caer la noche mi largo suéter gris sería inútil. Apresuré el paso par salir de ese lugar... no estaba de humor para ver a las parejas demostrarse su amor.
Me traen recuerdos que no sabría decir si son buenos o malos, pero sé que no quiero vivirlos otra vez.
A medio camino vibra mi celular. Lo atiendo y resulta ser mi padre el que ha hablado para asegurarse de que ya he salido de clase. Escucho otra voz además de la suya, supongo que mi madre lo acompaña. La noche sigue helada, y yo no soy capaz de soportar un minuto más en el exterior.
Por fin llego al estacionamiento en donde me esperaban mis padres. Apenas me vio, mi padre encendió el Tsuru de color negro. Subí al auto, y tras un par de frases que intercambiamos entre los tres, mi padre condujo hasta llegar a casa.
Durante el camino, pensaba en todas las cosas que aún debía hacer; escribir esto sólo me está ayudando a evadirlas. No pretendo darme a conocer ni cambiar al mundo con mis palabras; lo único que quiero es un pequeño espacio para expresarme un poco. Tal vez en algún momento me gustaría decir algo mucho más sustancioso que un día de mi vida; mientras, sólo diré las cosas que fluyan a través de mí.
Lady Mel
Pensé que estar así me distraería de mis cotidianas preocupaciones, pero no fue así. Ellas seguían ahí, abarcando un espacio en mi mente que podría tener una utilidad más provechosa.
Miro la hora. Las nueve con diez minutos. Es momento de irme al punto de reunión. Con una última inhalación termino con lo poco que quedaba del cigarrillo, dejo caer la colilla y la piso con suavidad para deshacerme de cualquier vestigio suyo.
Suspiré, y el humo salió despacio por mi boca.
Caminaba con paso lento (para mí era lento; cualquier otra persona podría pensar que corría en lugar de caminar), atravesando la pequeña explanada de la Facultad de Filosofía y Letras. Me dirigía hacia las verdes jardineras, que se hallaban casi solas. Sólo una que otra pareja disfrutaba de la soledad del lugar.
No deseaba otra cosa mas que llegar a casa. Tenía frío; no pensé que al caer la noche mi largo suéter gris sería inútil. Apresuré el paso par salir de ese lugar... no estaba de humor para ver a las parejas demostrarse su amor.
Me traen recuerdos que no sabría decir si son buenos o malos, pero sé que no quiero vivirlos otra vez.
A medio camino vibra mi celular. Lo atiendo y resulta ser mi padre el que ha hablado para asegurarse de que ya he salido de clase. Escucho otra voz además de la suya, supongo que mi madre lo acompaña. La noche sigue helada, y yo no soy capaz de soportar un minuto más en el exterior.
Por fin llego al estacionamiento en donde me esperaban mis padres. Apenas me vio, mi padre encendió el Tsuru de color negro. Subí al auto, y tras un par de frases que intercambiamos entre los tres, mi padre condujo hasta llegar a casa.
Durante el camino, pensaba en todas las cosas que aún debía hacer; escribir esto sólo me está ayudando a evadirlas. No pretendo darme a conocer ni cambiar al mundo con mis palabras; lo único que quiero es un pequeño espacio para expresarme un poco. Tal vez en algún momento me gustaría decir algo mucho más sustancioso que un día de mi vida; mientras, sólo diré las cosas que fluyan a través de mí.
Lady Mel
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