miércoles, 8 de septiembre de 2010

Letter to myself

Querida yo:

He cambiado tanto en tan poco tiempo. A veces me pregunto qué ha provocado esto. ¿Será que ya no soy una niña a la que los adultos fácil engañan con mentiras "blancas" para que no tenga preocupaciones innecesarias? ¿Será porque veo las cosas como en verdad son, fuera de eufemismos e hipócritas observaciones? ¿Será porque en este momento debo esforzarme el doble para salir adelante? Tal vez sea todo eso o quizás no sea ninguna de esas cuestiones; el punto es que ya no me siento igual.

Cada vez que hojeo las páginas que he escrito a lo largo de mi vida siento que veo a una yo diferente en cada hoja. Antes me veía tan ingenua, tan inocente y dulce a los ojos de los demás... "Sólo quiero ayudar a las personas que más me importan. No quiero que nada los lastime, quiero hacerlo todo para que sean felices".

Qué adorable observación. Hasta me burlo de mi estupidez y de mi ingenuidad.

¿Acaso sirvió de algo? Es evidente que no.

Pero como mencioné al inicio, he cambiado.

Mi error principal fue ése: pensar que contaba con todas esas personas que significaron algo para mí. Todos somos egoístas e incapaces de ponernos en el lugar del otro; tal vez esté mal, pero en este momento me siento tan... ¿vacía? No sé cuál sea la palabra más adecuada, el punto es que siento que me falta algo, es seguro.

Algo que ni mi estereotipada y falsa familia no puede ni mucho menos esas ratas que se hacen llamar "mis amigos". En fin... tal vez sea... lo que pensé tener hace unos meses y resultó que ser una mentira. Ah... aún recuerdo lo que me dijo... En fin, eso ya es pasado; me propuse a no pensar en eso ni mucho menos en ese sujeto.

Me escribo esto para recordar lo que pienso y siento en este momento. Llegaré a un punto en mi vida en donde me sentiré como hoy, y la menos con esto tendré una pista para empezar mi búsqueda infinita.

Aún soy demasiado dulce, ingenua y tonta. Es algo en lo que estoy trabajando duro por cambiar; la verdad, esas emociones son un lío, y si alguna vez logro quitarlas de mi persona a tal punto de que sólo me servirían de antónimos, mejor para mí.

Espero esta estúpida y prosaica carta me sirva.

Y si no, tendré nuevamente algo más de qué avergonzarme.

Recuerda: tercera es la vencida; y nunca hay quinto malo. Yo sé a qué me refiero.







Lady Mel


No hay comentarios:

Publicar un comentario